Tenis | Alberto Berasategui: “Lo que manda en el tenis es la cabeza”

Alberto Berasategui durante el clínic en A Coruña

Alberto Berasategui (Arrigorriaga, Vizcaya; 28 de junio de 1973) regresó este fin de semana a una tierra que no le es extraña. A Coruña, su Club de Tenis, le evoca algunos de sus primeros grandes recuerdos como tenista “Para mí es una ciudad que fue un pequeño trampolín para lo que llegue a ser en el mundo profesional del tenis. Aquí gané mi primer campeonato de España Cadete, el Manuel Alonso, y el Absoluto. Es una ciudad y un entorno que siempre se me ha dado bien y me ha cuidado. De hecho todavía guardo el póster de aquel año que gané y tengo grandes recuerdos de La Coruña

En esta ocasión está en el Sporting Club Casino de la ciudad herculina apadrinando las actividades de los Mutua Madrid Open Globalis Teams: “Es de agradecer que Mutua organice el mejor torneo que hay hoy en día en España y estos pequeños eventos, haciendo clínics a los que algunas veces voy yo y otras Álex Corretja para acercar el tenis profesional al jugador amateur” Una oportunidad muchas veces lejana para los tenistas “Es importante para el jugador de club, o el que no puede acercarse a un gran torneo como el de Madrid, que yo pueda estar aquí hoy y jugar un rato con ellos. Pueden  ver el ritmo de la bola de un profesional que, aunque ya no lo soy, sigo manteniendo e incluso tener la ocasión de charlar sobre las experiencias que he podido tener en el mundo del tenis. Todo eso para mí también es bonito”

En los eventos participan jugadores de todas las edades y eso hace diferente el interés con el que se acercan a él: “por haber sido un tenista que tenía un golpe peculiar con la derecha muchos me preguntan por ese golpe y esa empuñadura que yo utilizaba. Los que son un poco más mayores recuerdan un poco mi trayectoria y me hablan de cuando estuve aquí en Coruña. Me preguntaban hace un momento: - ‘¿a quién ganaste en la final? Que no nos acordamos y estamos aquí debatiendo’ - A Albert Costa”. Sí, por Galicia pasaron jugadores que llegaron a convertirse en referentes del tenis español y mundial de los noventa: “Quizá con nosotros empezó un poco la época dorada del tenis que esperemos que no se acabe. Bruguera y yo protagonizamos la primera final española de Roland Garros de la historia. Antes que nosotros estaba Emilio Sánchez Vicario que fue un poco el que empezó todo. Luego ya vinimos jugadores como nosotros, Álex Corretja, Carlos Costa y un sinfín de nombres que han llevado a este deporte a ser uno de los más laureados y de los que más éxitos han traído al deporte español. El colofón final es tener al gran Rafa Nadal, un número uno como lo fueron Carlos Moyá y Juan Carlos Ferrero, con el que se ha llegado a un punto de máximo nivel” El hecho de que uno de los mejores tenistas de todos los tiempos sea español, enorgullece a Alberto que solo le pone un pequeño pero: “Nosotros tuvimos nuestro momento pero no nos eclipsábamos tanto. Tener un Rafa Nadal es un lujazo para España y para el tenis. Pero para el que es tenista hoy en día es un arma de doble filo porque tenemos a David Ferrer que está cuatro del mundo y no es que no se hable de él, porque sí que se habla, pero le eclipsa. Tenemos a Almagro que es casi top ten y no se habla de ellos, pero bueno, ese es el efecto Rafa Nadal. Es tan grande que los medios a veces solo se ocupan de él y hay jugadores de grandísima talla que se quedan un poquito en el olvido”

Como lo fue él por su derecha, es consciente de lo que suponen como modelo los jugadores de élite: “los más jóvenes se fijan en todo, ya no solo en la forma de jugar, sino de actuar. Cuando ves alguien reiteradamente por la tele, a mí me pasaba igual, tiendes a imitarlo, en este caso dentro de una pista de tenis, vistiendo igual o tratando de jugar al estilo Federer, cosa que es muy difícil. Siempre es importante que de deportistas como Ferrer, Nadal, Feder, que tienen unos valores fantásticos dentro de la pista y que son muy correctos, los más jóvenes puedan sacar las cosas más positivas.

La jornada se desarrolla en un día de temporal en Galicia, algo que como jugador vasco no le resulta extraño: “Hoy no ha salido el mejor día para practicar este deporte pero el club dispone de unas instalaciones maravillosas y de una pista cubierta en la que se va a poder hacer el clínic” Por eso la pregunta de si es más difícil hacerse tenista en el norte y si es forzoso emigrar a Cataluña para lograrlo en España resulta obligada: “Sí, es más difícil, pero ahora ha cambiado un poquito. La época en la que crecí como tenista era indispensable o marcharte a Cataluña, o hacer como yo y salir al extranjero. Me fui a Estados Unidos tres años. Hoy en día muchos de los tenistas no entrenan en Barcelona: Rafa en Mallorca, David Ferrer en Valencia, Juan Carlos Ferrero creó una escuela allí. Lo que sí es cierto es que en el norte el tenis no está tan arraigado y no hay tantas escuelas. Hay entrenadores de muy buen nivel pero lo que pasa que en el tenis es que, además de entrenadores, necesitas otros compañeros, otros jugadores, que tengan tu nivel o mejor para ir progresando”.

Berasateguí aún no ha cumplido cuarenta años pero ya lleva doce temporadas fuera del circuito: “quizá me retiré demasiado joven, incluso algunas veces me arrepiento de ello pero así tomé la decisión en su día. También es cierto que fui un tenista que destaqué muy pronto. Llegue a la final de Roland Garros con veintiún años. Me hubiera gustado llegar con algunos años más de experiencia encima pero no me arrepiento de la carrera que he hecho. La podía haber exprimido un poquito más pero por los calambres que sufría y los resultados, que no me acompañaban, decidí dejarlo” Cambiar de vida con veintiocho años es una decisión importante que asumió así: “cuando estás muy acostumbrado a viajar, a levantarte pronto para entrenar tres cuatro o cinco horas al día, has sido un tenista de relevancia, los medios han estado detrás de ti, has tenido una serie de seguidores, se hace difícil. Un buen día decides colgar la raqueta porque tu tiempo ha pasado o porque no estas disfrutando del tenis y al día siguiente tienes que estar preparado para ello. Hay gente a la que le cuesta asimilarlo. A mí no me costó en un principio, pero luego más tarde sí te entra el gusanillo al ver a tus ex compañeros que siguen jugando, lo están haciendo bien y piensas ‘yo podía estar ahí’. En mi caso tomé la decisión un buen día en un trofeo Conde de Godó, lo dejé y con ella hasta el final. Todo en la vida acaba y lo mismo que hay que tener la cabeza bien amueblada para jugar, para estar dentro de una pista y para comportarte, hay que ser consciente de que eso se acaba y que luego hay muchas otras cosas para hacer en la vida”

Éstas son a las que ha dedicado los últimos doce años de su vida Alberto Berasategui: “Cuando dejé el tenis me metí en el ramo de la construcción, que hoy es un desierto, un solar. Pensé: ‘zapatero a tus zapatos’: he hecho alguna cosa con el tenis, aparte de colaborar con Mutua, como estar en televisión haciendo de comentarista. Precisamente la semana que viene vuelvo al torneo de Indian Wells y en el futuro quién sabe. Hasta hace poco estuve viajando con Feliciano como entrenador, lo dejé por temas personales y quizá vuelva a entrenar pero sin viajar tanto porque tener familia y niños echa para atrás lo de estar tantas semanas fuera de casa”

Todo acaba cansando, y aunque no fue el factor principal, sí que uno de los motivos de su precoz retirada: “en mi caso fue una de las razones por las que lo deje, estaba un poco cansado, pero no de viajar, que por aquel entonces me gustaba: conoces sitios, gente, es bonito. Sí que hubo una serie de cosas que hicieron que me pasara un poquito de rosca y por eso decidí dejar el tenis. Hay otros que no se cansan nunca de jugar, sobre todo los que lo ganan casi todo, tipo Federer o Ferrer, que con más de treinta siguen al pie del cañón haciendo resultados buenísimos. Pero cuando empiezas a cosechar más derrotas que victorias y tu ranking baja, vas a torneos inferiores a los que estás acostumbrado. Eso, si no eres muy fuerte mentalmente, puede hacer que decidas que ya no estás para esto. No es que le cojas manía pero volver a empezar te hace pensar que tu época ha pasado” Ahora, con la perspectiva de los años y la trayectoria de un jugador, entrenador y padre, Berasategui tiene claro cuál es el principal consejo que daría a quién se lo pidiese: “el tenis es un deporte que si lo llevas a la buena práctica y lo haces con todo el sentido te enseña muchos valores, es bastante noble, te rodeas de bastante buena gente. Si tuviera que dar un consejo a un tenista que quiera dar el salto al mundo profesional es que se pueden tener buenos golpes, buen físico, pero lo que manda en el tenis hoy en día es la cabeza. Obviamente hay que tener un golpe. Yo con una derecha, unas buenas piernas y una cabeza aceptable durante unos cuantos años, llegué a ser tenista. No tengo un gran físico, no soy muy alto. Tampoco lo es Ferrer y él, con tesón, entrega y trabajo ahí le vemos donde está. Obviamente hay que tener algo, no puedes ser un zoquete, pero entrenando se llegan a conseguir esos golpes y resultados. A la larga lo que manda es la cabeza y si tu dentro de una pista tienes la cabeza bien amueblada, sabes dónde estás, lo que hay en ese momento y lo que puede haber después del mundo del tenis, tienes muchas más posibilidades de llegar. He visto muchos jugadores con un talento increíble que no han llegado a ser tenistas por su mala cabeza”

 

Puedes escuchar la entrevista aquí: 

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