Ricardo Domínguez: “Queremos que los chavales mantengan el tenis como su deporte de referencia”

Ricardo Domínguez en las instalaciones del CT Pontevedra

Coincidiendo con la disputa del II Open de Semana Santa compartimos unos minutos con Ricardo Domínguez Munaiz, presidente del Club de Tenis Pontevedra y uno de los históricos de este deporte en Galicia. No son buenos tiempos para las sociedades tradicionales que en Galicia alojan instalaciones para la práctica del tenis y el pádel. Muchas de ellas están pasando problemas para garantizar su continuidad. Una coyuntura a la que no es ajena ninguna entidad, aunque al presidente de la que hoy nos ocupa le preocupa tanto el sentar unas buenas bases para el futuro a nivel deportivo en un club del que han salido algunas de las mejores raquetas de la comunidad.

¿Cómo lo está pasando del Club de Tenis de Pontevedra?

No puedo negar que nos estamos moviendo en un entorno complicado pero al ser un club de los pequeños, he de reconocer que no especialmente mal. La masa social no es muy amplia, estamos hablando de aproximadamente 160 familias, algo más de 400 personas, que se mantiene con algunas bajas y altas. Justitos, eso sí es verdad, pero no en situación complicada.

Hablamos de una institución muy arraigada y con un enfoque muy específico: el tenis.

Al final somos un club de tenis como tal, o juegas al tenis (o al pádel que actualmente tenemos dos pistas cubierta) o si no, no te haces socio. Esa tradición hace que la gente utilice recurrentemente las instalaciones y que no prescinda de ello como sucede con otro tipo de clubs en el que el uso es un poco más esporádico.

Unas instalaciones, desde fuera, modélicas y para presumir: pistas de quick, tierra, cubiertas, descubiertas, ... ¿Crees que se valoran suficientemente a la hora de pensar en el Club como sede de eventos y torneos?

Las instalaciones son extraordinarias, sobre todo para la masa social que tenemos. Son muy interesantes para los que les guste este deporte. Para realizar pruebas a nivel autonómico y nacional reunimos unas condiciones muy buenas, de hecho muchos eventos de la Federación Gallega de Tenis se realizan aquí, tiran bastante de nosotros. Además en el Club entrenan los jugadores del Centro de Tecnificación de Galicia, se hacen concentraciones y se están celebrando campeonatos gallegos que en muchas épocas, por el clima que tenemos, requieren de pistas cubiertas. Por todo eso nosotros intentamos, aun siendo pequeños, cuidar las instalaciones para que soporten bien un uso tan intensivo entre la escuela de tenis, los socios y el Centro de Tecnificación de Galicia y estos eventos.

¿Cuáles son los principales retos de futuro?

El reto fundamental está en seguir potenciando el tenis como deporte de base: coger a las nuevas generaciones, que les pique el gusanillo y se dediquen a la práctica de esta bonita disciplina, que puede tener una imagen muy elitista pero que a los que lo juegan les engancha. Queremos que esos chavales benjamines, alevines, infantiles no lo abandonen y lo mantengan con el paso de los años como su deporte de referencia.

¿Piensas que existe un vacío, una falta de relevo a generaciones brillantes como la tuya, la de Lourdes Domínguez o la de Leticia Costas?

Sí que es cierto que la edad clave está en la franja de los 14 a 18. En la medida en que seamos capaces de que jugadores infantiles tengan un nivel aceptable y sigan practicando este deporte conseguiremos evitar que se produzca esa ruptura. Muchos empiezan a realizar otras actividades deportivas e incluso sociales y se produce en muchos casos el abandono de la práctica intensiva del tenis.

¿El pádel está influyendo algo en esto por su mayor asequibilidad técnica?

El pádel es más sencillo, es más fácil conseguir un nivel medio que te permita disfrutar desde el primer día, con lo que está enganchando a muchos chavales y adultos. La pieza clave es tener una buena escuela de base que, en poco tiempo, te haga disfrutar también del tenis.

Y completarla con eventos competitivos como este Open de Semana Santa.

Sí, son épocas buenas para organizar torneos  y va en la línea de lo que queremos. El Open de Semana Santa  está diseñado para la participación de ese núcleo de chavales jóvenes, por eso nació con voluntad  de permanencia en el tiempo. También organizamos, dentro de un evento de renombre como el Circuito Babolat, una prueba en junio. Hay que hacer todo tipo de actividades que no tengan un coste económico añadido y que ayude a los chavales a seguir jugando al tenis. En sénior +35 estamos los que de toda la vida hemos practicado este deporte, pero nos encontramos con un salto de edad importante que no queremos que se produzca en la próxima generación. Es fundamental que haya jugadores cadete, junior y sénior. Ahora mismo tenemos tenistas en categorías inferiores a esa que están destacando y que esperemos que lleguen, como Nadia Cernadas, Lucía Peraza o Ricardo Domínguez (Infantiles), Sergio Álvarez (Alevín) o los Benjamines Iago Domínguez y Carlos Álvarez.

Hablando de los veteranos +35, ahí sí que no hay duda de que quién tuvo retuvo.

En el de +35 creo que llevamos ya seis años ganando el gallego de primera categoría y en el absoluto también estamos ahí, en este caso en el segundo puesto. Creo que con nuestra presencia estamos animando a los chavales a que sigan nuestra estela y, por supuesto, que nos mejoren.

Hacía referencia antes a Lourdes, que ha ganado hace pocas semanas su quinto torneo WTA. Como parte de la familia, parte también de club, un orgullo que siga compitiendo a este nivel ¿no?

Pues sí, estando ya en una edad que teóricamente algunos jugadores empiezan el declive está alcanzando la madurez deportiva. Si te cuidas, si estás bien físicamente y de cabeza, es una edad muy buena para alcanzar la plenitud, por lo menos en lo que es situación en pista. Físicamente posiblemente esté por debajo de chicas diez años más jóvenes pero mentalmente y tácticamente seguro es superior.

¿Y hay relevo en los Domínguez?

A nivel tenístico no. Está mi hermana en el mundo del Pádel, de número nueve en el ránking internacional (Isa Domínguez). A nivel tenístico dos de mis hijos juegan pero compaginándolo con el fútbol. Yo creo que a estas edades, entorno a los diez años, es bueno mezclar deportes individuales y colectivos, para que después escojan el que más cómodo se encuentren.